Ilustración para la muestra de la Feria del libro Infantil.
"Caperucita Roja" de Dora Alonso (Cuba)
Caperucita Roja
juega conmigo
a que yo soy lunes
y tú... domingo.
Juega conmigo:
tú serás una garza,
yo seré un venadito.
Tú, cascabel de oro;
yo, madeja de hilo.
Tú, cereza madura;
yo, ramita de pino.
Caperucita Roja,
juega conmigo.
martes, 17 de diciembre de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
viernes, 21 de diciembre de 2012
Experiencia Mamá
Ilustraciones para la página www.experienciamama.com.ar
Promo Pañales
A dormir... también se aprende
Leche de vaca. No deben consumirla los menores de un año.
Enuresis e incontinencia diurna, dos síntomas frecuentes
Aplicaciones para celulares
¿Cuál es el límite de la lactancia?
lunes, 19 de noviembre de 2012
sábado, 27 de octubre de 2012
Frankfurt 2012
Este año tuve la suerte de asistir a la feria de Frankfurt; una experiencia increíble y que espero se repita en un futuro.
This year I attend to the Frankfurt Messe. An amazing experience that I hope I will repeat in the future.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Ilustración para GCBA - Poster Derechos del Niño

TENGO DERECHO A QUE ME CUIDEN DE LOS QUE ME DAÑAN
A tener a quién recurrir en caso de que nos maltraten o nos hagan daño.

Ubicación:
TENGO DERECHO A QUE ME CUIDEN DE LOS QUE ME DAÑAN
A tener a quién recurrir en caso de que nos maltraten o nos hagan daño.

Ubicación:
- Av. Corrientes entre Callao y 9 de Julio
- Av. Santa Fé entre Scalabrini Ortiz y Armenia
- Av. Rivadavia entre Carabobo y Malvinas Argentinas
Muestra Anual del Foro de Ilustradores 2012
HOMENAJE A LOS HERMANOS GRIMM

Cuento: Yorinda y Yoringuel
Fragmento: Al ver la vieja a Yoringuel, encolerizóse terriblemente y se puso a increparle y a escupirle bilis y veneno; pero no podía acercársele a más de dos pasos. Él, sin hacerle caso, se dirigió a las cestas que contenían los pájaros; pero, entre tantos centenares de ruiseñores, ¿cómo iba a reconocer a su Yorinda?
HOMENAJE A LOS HERMANOS GRIMM

Cuento: Yorinda y Yoringuel
Fragmento: Al ver la vieja a Yoringuel, encolerizóse terriblemente y se puso a increparle y a escupirle bilis y veneno; pero no podía acercársele a más de dos pasos. Él, sin hacerle caso, se dirigió a las cestas que contenían los pájaros; pero, entre tantos centenares de ruiseñores, ¿cómo iba a reconocer a su Yorinda?
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